(28.10.2018) Jair Bolsonaro, candidato del Partido Social Liberal (PSL), se impuso este domingo en segunda vuelta y es el nuevo presidente de Brasil, rompiendo el liderazgo del Partido de los Trabajadores (PT) en las últimas cuatro elecciones.

El capitán de la reserva del ejército brasileño y diputado federal desde hace más de dos décadas alcanzaba el 55,14 por ciento de los votos y superó de esta forma al candidato petista Fernando Haddad, que obtuvo el 44,86, de acuerdo a los resultados oficiales publicados por el Tribunal Superior Electoral, con el 99,95 por ciento de los votos escrutados.

La participación en estas elecciones marcadas por la polarización, el descrédito del PT luego del encarcelamiento de su líder, Luiz Inácio Lula da Silva, y el surgimiento de la polémica figura de Bolsonaro, un ultraderechista que promete una guerra contra el crimen y la corrupción y que fue apuñalado en plena campaña, se ubicó en el 78,71 por ciento.

En la primera vuelta había sido del 79,76 por ciento, por debajo del registrado en las últimas elecciones.

De esta manera Bolsonaro consolidó y amplió el apoyo recibido el 7 de octubre en la primera vuelta, cuando llegó al 46,03 por ciento, a sólo cuatro puntos de imponerse en esa instancia, y logró alejarse de Haddad, que alcanzó el 29,28, y Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista (PDT), que llegó al 12,47 por ciento.

“Todos juntos cumpliremos la misión de rescatar a nuestro país”, dijo Bolsonaro tras la victoria. Mientras que Haddad señaló que él y sus seguidores tienen “la responsabilidad de hacer una oposición colocando el interés nacional por encima de todo”.

El nuevo mandatario del país más grande y poblado de América Latina asumirá en el Palacio do Planalto en Brasilia el 1 de enero de 2019 junto a su vicepresidente Antônio Hamilton Mourão, ex general del ejército que pasó a retiro este año para sumarse a la campaña.

Reemplazará de esta forma a Michel Temer (PMDB), quien accedió a la presidencia en 2016 luego de la destitución de la presidenta Dilma Rousseff (PT), primero en forma interina y luego de manera estable hasta la celebración de estas elecciones. Temer había sido vicepresidente de Rousseff, por lo que accedió al máximo cargo luego del juicio político y de acuerdo a la Constitución brasileña.

Bolsonaro rompió, de esta manera, con el dominio del PT, que se había impuesto en las elecciones de 2014, 2010, 2006 y 2002, gobernando Brasil durante 14 años primero a través de Lula, ahora cumpliendo una condena por corrupción en el contexto de la operación anticorrupción “Lava Jato”, y luego con Rousseff a la cabeza.

Su fugaz ascenso de este año tuvo lugar en medio de un fuerte descrédito del PT y de prácticamente todos los partidos políticos tradicionales en Brasil, golpeados por los escándalos de corrupción primero del Mensalão y luego el Petrolao, así como también de un contexto de crisis económica y un fuerte aumento de la criminalidad.

Con un fuerte discurso homofóbico, xenófobo y misógino, pero también con promesas de luchar contra el crimen y la corrupción, Bolsonaro generó un enorme revuelo en Brasil durante la campaña, generando apoyos y rechazos y consolidándose como la primera opción.