“Hace 48 horas que retorné de mis vacaciones. Estamos empezando a leer si hay elementos para requerir si pedimos investigar. Por ahora no tenemos más que eso”, sostuvo Rívolo en declaraciones a radio América.

Además, el fiscal indicó que “hay una causa sobre violación de los deberes de funcionario público y está caratulada con el nombre del vicepresidente, Amado Boudou”.

“El ejercicio es encerrarse a ver si hay elementos para iniciar una investigación. No hay nada que se escape de la causa para resolver en 48 horas”, completó el fiscal, quien estudia las denuncias presentadas por los abogados Jorge Vitale y Ricardo Monner Sans.

Las denuncias recayeron en el juez federal Daniel Rafecas, quien delegó la investigación en Rívolo.

“Estudiándola”, contestó el fiscal cuando le preguntaron sobre la causa y señaló que el próximo pasó será determinar si hay indicios para iniciar formalmente una investigación y solicitar medidas prueba para avanzar.

La causa se inició por las denuncias que los abogado presentaron en base a las declaraciones públicas de Laura Muñoz, quien dijo que su ex marido, Alejandro Vandenbroele, “es testaferro de Amado Boudou”.

Vandenbroele es monotributista y presidente de la empresa “The Old Fun”, que pagó más de 500 mil dólares para levantar la quiebra de la empresa Ciccone.

“Si es amigo del vicepresidente de la Nación importa poquito, lo que va a importar es si cometió algún delito”, dijo sobre la relación de Boudou y Vandenbroele, quienes se conocen desde la infancia y el vicepresidente fue pareja de una primera de su amigo.

El fiscal también recordó que el Código Penal prohíbe “declarar contra el cónyuge salvo que el delito tenga efectos sobre el propio denunciante”.

“Si su despecho o su enojo la hace mentir, hay que advertirle que puede incurrir en falso testimonio”, aclaró Rívolo.

Otra pista a investigar

Paralelamente, se conoció que un socio que es además uno de los mejores amigos del monotributista Alejandro Vandenbroele (dueño de la ex Ciccone Calcográfica) es inquilino del vicepresidente, Amado Boudou, e incluso su deudor: le debe 10.000 pesos, o al menos así consta en la declaración jurada 2010 del funcionario.

El tercer hombre en la trama del “Caso Ciccone” se llama Fabián Carosso Donatiello, es empresario, argentino con ciudadanía europea, tiene 41 años.

Carosso Donatiello es amigo de Vandenbroele y fue gracias a éste que conoció a Boudou.

Dobatiello y Vandenbroele son abogados. Vivieron y trabajaron juntos en España, e hicieron muchos viajes juntos, como uno en el que recorrieron Portugal. Según reveló la Revista Noticias en su último número, el vice le alquiló además a Donatiello su departamento en Puerto Madero.

En la declaración jurada del 2010 de Boudou figura que Carosso Donatiello le debe 10 mil pesos en concepto de “alquileres a cobrar dpto.”.

En el 2007, Carosso Donatiello y Vandenbroele se transformaron en socios.

Constituyeron “Agroibérica de Inversiones SA”, con domicilio en San Miguel Tucumán, y también en Madrid. El objeto social de esa S.A. es múltiple.

El abogado Ricardo Monner Sans encontró el acta de creación de “Agroibérica de Inversiones” en el boletín oficial de Tucumán. Según ese documento, la sociedad fue creada para la “elaboración, distribución, comercio e importación y exportación de alimentos y bebidas y de todo tipo de productos”; para la “administración” y “adquisición” de valores mobiliarios y participaciones sociales de empresas”; y para administración “de fondos propios de entidades” no residentes en España.

Vandenbroele es argentino, vive aquí, pero tiene la vez la ciudadanía de la Unión Europea.

Para crear la sociedad “Agroibérica de Inversiones” usó su pasaporte de extranjero x2819190b: esa es solo una de sus muchas sociedades.

Su currículum, que alguna vez estuvo subido a la web del estudio Alfaro, en el que trabajó, lo describía como experto en “inversiones”.

Según consta en un expediente tucumano, Vandenbroele creó “Agroibérica de Inversiones” con un capital de 60.800 euros.

La sociedad con la que Vandenbroele controla Ciccone, llamada “The Old Fund”, fue creada con un capital inicial de 30 mil pesos.

Vandenbroele está inscripto ante la AFIP como monotributista, categoría B, es decir que podría facturar 15 mil pesos por año.

A pesar de eso, fue la propia AFIP la que le permitió entrar a la ex Ciccone tras levantarle una quiebra a la empresa que le había sido dictada el mismo organismo público.

“Vengo por impulso del Gobierno”, les dijo Vandenbroele a empleados de Ciccone en al menos tres oportunidades, y agregó que su vínculo con la Casa Rosada “es Boudou”. Hay decenas de testigos de esas escenas.

El primer trabajo de la nueva Ciccone fue imprimir las boletas electorales del Frente para la Victoria.