(07.06.2017) Un proyecto ideado por un ex jefe comunal de Santa Fe, propone construir un canal navegable multipropósito desde las sierras de Córdoba hasta el río Salado en la provincia de Buenos Aires lo que “solucionaría la crisis hídrica de la Pampa Húmeda, y desarrollaría la región centro del país”.

El autor de la inédita iniciativa denominada ´El Gran Canal o Nuevo Río Salado del Sur´, que ya fue puesto a consideración del gobierno nacional, es el ex jefe comunal de Aarón Castellanos, Eduardo Salleras.

El ex funcionario, un estudioso de la hidrología en la zona, estuvo ocho años al frente de esa comuna del sur de Santa Fe, castigada por inundaciones y crecidas de la laguna La Picasa. Hace 15 años advirtió sobre las graves consecuencias futuras si no se hacían las obras y drenajes pertinentes.

“Las obras se hicieron, sí, pero se hicieron mal, y si hace 15 años era un problema grave, hoy estamos en situación de catástrofe”, manifestó a Télam.

Salleras ideó el canal navegable multipropósito, que a su juicio, “sería la forma más inteligente de usar el recurso agua y resolver los excedentes hídricos de la Pampa Húmeda”.

Explicó que “corta en forma transversal todos los aportes de agua del Río V y del piedemonte de los Comechingones. Parte desde las sierras de Córdoba, pero podría nacer en Villa Mercedes, San Luis -aclaró- y extenderse hasta el Río Salado (Buenos Aires)”.

Esa proyectada hidrovía de más de mil kilómetros de largo, tendría entre 30 y 50 metros de ancho y una profundidad de 4 metros, por donde podrían navegar barcos de 84 metros de eslora y 11 metros de manga, con una capacidad de carga de 45 camiones de cereal cada uno”, precisó

Según Salleras, entre los beneficios que reportaría la obra del canal, figuran el “saneamiento de más de 6 millones de hectáreas en la llanura pampeana, y el desarrollo productivo, económico y social de tierras marginales y marginadas de la región central del país”.

Para el ex intendente la crisis hídrica que atraviesa la laguna La Picasa “es un invento de Santa Fe, ya que ni siquiera figuraba en los libros como cuenca en el año 1992. El que lleva la laguna a sus actuales 550 mil hectáreas es Santa Fe; no es ni Córdoba, ni Buenos Aires”.

“Casi no se veía la laguna, tenía unos bañados alrededor que podrían sumar hasta llegando a Rufino, cerca de 10 mil hectáreas”, estimó el ex funcionario.

Recordó que cuando inició su gestión en Aarón Castellanos, La Picasa “apenas tendría 4 mil hectáreas de superficie y ya estaba grande”, y que ninguna autoridad le supo decir donde terminaba la cuenca.

Salleras

Fue el 23 de marzo de 2003 cuando arribó a Bs. As., el Ing. Caspar Linder, del Servicio de Espertos Seniors (SES) de Alemania, contratado por la Comuna de Aarón Castellanos, de la que fui su presidente, con la misión gratuita de estudiar la factibilidad de la construcción de un gran canal que pueda recibir casi toda el agua de las inundaciones de la Pampa Húmeda, en particular las llamadas de la Cuenca de La Picasa, y que éste sea incluso navegable.

No fue mi idea, sino la de un Ing. rosarino: Dante Seta, el que me propuso impulsar ese concepto… “¿se anima UD a tanto?”

El nunca supo porque respondí con una sonrisa silenciosa (será para otro momento).

Y comencé a hablar de la “Hidrovía”.

Muchos se pusieron contentos porque especularon que con ello quedaría demostrada mí locura.

Nunca pensaron que para tan importante proyecto acudiría a quienes más saben del tema en el mundo, los alemanes… El Ing. Bruno Ferrari Bono, uno de los hidrólogos más importantes de la historia argentina, me había dicho: para hablar de vías navegables le recomiendo que busque un ing. alemán. De la mano del Ing. Omar Tesolín y del representante en la argentina del SES: Joseph Danner, por fin llegó la palabra autorizada en el tema.

Quince días estuvimos recorriendo zonas, tierra y agua, con el plano de la idea del Ing. Seta y un joven ingeniero, Carlos Calvi, para que lo ayude, y que además estaba realizando su tesis final y de título: – “La salida natural de La Picasa”. Y así fue que el Ing. Linder descubrió azorado lo que nos estaba ocurriendo.

De todas formas, la mayoría, apostaba al momento en que el experto alemán minimizara mi loca idea de construir un gran canal que recibiera toda el agua que nadie quiere, y que sea, a su vez navegable.

Dentro de todas las instituciones que visitó y dio charlas, nombraré sólo 3 por ahora: Bolsa de Comercio de Rosario, Centro de Ingenieros de Rosario y Centro Argentino de Ingenieros. En todos lados fue categórico: “lo que dice Salleras es factible y necesario. Factible porque UDS no tienen accidentes geográficos importantes que hagan dudar de la construcción de un canal navegable, la pendiente incluso es muy buena. Y necesario porque el nivel de inundación en freática (napas) es alarmante. De más está decir que en un país de las dimensiones de la Argentina es conveniente el tránsito fluvial, barcos antes que camiones”.

En aquel momento que el utilizó la palabra “alarmante” (también uso: grave), fue hace casi 15 años y recuerdo que en mi campo la freática estaba a 5 o 6 metros.

Fue por ello que prefirió darle prioridad a la evacuación urgente de los excedentes hídricos que a la construcción de la gran vía navegable: “Fíjenle a la laguna una cota, la que UDS quieran, pero después, lo que entra sale y de la misma forma”. Si entra por un canal, sale libre por otro canal, si entran 20, salen 20, más o menos. Cuando vio la planta de bombeo con la que pensaban regularizar el sistema hizo una mueca sin decir nada, a mi requerimiento de una opinión al respecto dijo: “yo no vengo a criticar vengo a proponer soluciones”. Claro, la suya era la antítesis de la que se pensaba poner en marcha.

Dejando de lado aquella hermosa experiencia de conocer a una mente brillante como la de Linder, quiero redondear este artículo – creo que no terminará aquí el tema – refiriéndome a lo que hoy está ocurriendo con las nuevas inundaciones, habiendo transcurrido tanto tiempo, y ver que todo es más grave que entonces, porque, como dije antes, la napa en mi campo – el más alto de la zona – estaba en el 2003 a 5 metros, y era alarmante entonces, hoy está a 1 m, catastrófico. ¿Por qué?

Porque hicieron todo al revés de lo que había que hacer. No es que realizaron algo insuficiente, hicieron lo contrario a lo adecuado para el manejo de “Excedentes Hídricos”, porque así se llama verdaderamente, no “inundaciones de La Picasa”, ésta es solamente un punto geográfico a donde se eligió enviar los problemas de otros para que se los trague, y se equivocaron.

Tanto Linder como el Ing. Ferrari Bono, recomendaban la urgente evacuación de aguas por la gravedad de lo que ocurría. Sin embargo, el gran proyecto oficial fue la retención, creando reservorios para utilizarlos de amortiguadores y haciendo de la misma laguna La Picasa una represa, ya que no es ni más ni menos que una represa en la cual se almacenan los sobrantes de aguas arriba, pretendiendo liberarlos con plantas de bombeo. Me ruboriza solamente de escribirlo, la forma que le han tomado el pelo a la gente, vendiéndole como el elixir de la vida, una bomba de tiempo.

Siempre apuntaron a los efectos políticos de la inundación, nunca les interesó la verdadera solución.

El problema señores no es el agua que ven sino la que no ven, no es cuánto llueve sino lo que no absorbe, y para esa circunstancia hasta hoy nadie pensó nada, o mejor dicho sí, pero nos tildaron de locos (fuimos unos pocos, en otro artículo los iré nombrando).

Hoy se escucha decir: “Salleras tenía razón”.

Fuente: Telam / Diario El Informador