La reunión entre Mauricio Macri y Juan Schiaretti duró una hora. Poco tiempo en comparación a la expectativa -a las idas y venidas, confirmaciones y desmentidas- que había acumulado en las últimas semanas. Para el Gobierno, sin embargo, la foto del Presidente y del gobernador de Córdoba valió la pena y justificó todas las gestiones. 

El encuentro fue exactamente un día después de que Schiaretti confirmara que Alternativa Federal tendrá una “fórmula propia” en los comicios presidenciales. Y exactamente un día antes de la cumbre de este miércoles a la que el cordobés convocó a los pre candidatos presidenciables de Alternativa Federal. En ese encuentro se deben definir las reglas de juego del espacio.

Tras su cita con Macri, Schiaretti se fue a cenar con Sergio MassaMiguel Pichetto Juan Urtubey, los otros tres miembros fundadores de Alternativa Federal..

“No vamos a formar parte de ninguna alianza con el kirchnerismo o Cambiemos”, había insistido Schiaretti este lunes, quien viene de lograr en su provincia una aplastante victoria con el 57 por ciento de los votos. 

El mensaje de Schiaretti sobre una fórmula propia estaba dirigido al precandidato K Alberto Fernández y también a la UCR y a un sector del PRO, quienes buscaban ampliar su base política de cara a las PASO.

Para el oficialismo eso es bastante. Son muchos en la Casa Rosada los que repetían hasta la semana pasada que el Gobierno -para ser más competitivo en las elecciones- necesitaría que hubiera por lo menos dos peronismos. Con esa estrategia -y gracias a Florencio Randazzo- ganó la Provincia en 2017.

En las últimas horas, sin embargo, algunos de los armadores del PRO se preguntan si la existencia de la tercera vía con el nombre de Roberto Lavagna no dañará más al oficialismo que a la oposición. Cerca de Macri tienen dudas. “A priori sería bueno que hubiera dos peronismos, pero no está claro cómo se moverá ese espacio”, razonan.

Tras el encuentro, en la Casa Rosada dijeron que el encuentro fue “muy cordial”, que “hay muchas coincidencias” y que le “da previsibilidad al país de cara al futuro”.

A las 17.50, Schiaretti ingresó a la Casa Rosada por la explanada de Rivadavia. En el Ejecutivo insistieron en que la visita se enmarcaba dentro de la discusión por los 10 puntos de consensos básicos, que el Presidente lanzó semanas atrás.

Los mismos son muy cercanos a los que había presentado el jefe de Estado, aunque con los matices referidos a la deuda y a la justicia social.

Hasta el momento, más allá de los llamados y las cartas iniciales, Macri no había tenido la deferencia de discutir los puntos con ningún otro mandatario provincial o precandidato presidencial cara a cara; un detalle que alimenta las especulaciones en torno a los movimientos de Schiaretti. Por el despacho de Rogelio Frigerio, en cambio, desfilaron los gobernadores de Chaco, Neuquén, Salta, Río Negro; además de dirigentes sindicales de las 62 organizaciones, rectores universitarios; Daniel Scioli.

Esta vez el ministro del Interior, que también visitó a Miguel Pichetto en el Senado, se mantuvo al margen. “Es mejor que sea cara a cara”, dijeron en su entorno sobre la cumbre entre el Presidente y gobernador.

Schiaretti es uno de los mandatarios provinciales de la oposición que mejor relación tiene con Macri. El Presidente siempre valoró la gestión del líder cordobés y siempre se cuidó de no interferir demasiado en la política local de Córdoba. La lectura es una sola, en la provincia mediterránea -segundo distrito electoral del país- Macri se quedó con el 70 por ciento de los votos en el balotaje de 2015. “Córdoba es el motor del cambio del país”, suele repetir el jefe de Estado en cada una de sus visitas.

Macri fue partícipe necesario -aunque se mantuvo al margen- de la derrota del oficialismo en Córdoba, donde Cambiemos no logró conformarse ni plasmar una lista de unidad.