Cuando Córdoba amaneció, las vallas ya estaban ahí. Policías, personal de seguridad, hombres trajeados con cucarachas en los oídos bordeaban el Teatro San Martín, lugar elegido para la inauguración del VIII Congreso de la Lengua, custodiando que todo salga bien. Los cordobeses iban y venían, como si el evento no llegase a interrumpir del todo su vida cotidiana.

A una cuadra, contenida por un cordón policial, una manifestación de cientos de personas protestaba, cantaba, hacía ruido. Frente al teatro, una mujer apuntaba con la cámara de su celular a la puerta mientras sostenía una pancarta con los colores de Argentina que decía “Gracias Macri Fuerza”. A las 10:30, con todos los invitados ya dentro del “Coliseo de Córdoba” —como llamó Schiaretti a este teatro—comenzó el acto inaugural. Todos de pie. Aplausos.

El primero en hablar fue, efectivamente, el gobernador de la provincia de Córdoba, Juan Schiaretti. “Este Congreso es una conmemoración a nuestro idioma, una verdadera fiesta de la palabra”, comenzó diciendo mientras, en primera fila, se encontraban los reyes de España —Felipe VI y Letizia Ortiz—, el presidente argentino Mauricio Macri y su esposa Juliana Awada. Además, escritores de renombre como Mario Vargas Llosa, Sergio Ramírez y Claudia Piñeiro, entre tantos otros, también estaban presentes. Continuó Rebeca Grynspan, la secretaria general iberoamericana, con un discurso en el que destacó la importancia de las lenguas indígenas, porque “en esa interacción con el español hay una gran bondad” ya que “el mayor tesoro de Iberoamérica está en su diversidad”.

(Foto: Presidencia de la Nación)
(Foto: Presidencia de la Nación)

Luego subió al escenario Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, habló de la importancia de “reconciliarse con la utopía modesta de la palabra verdad”, mientras que Santiago Muñoz Machado —director de la Real Academia Española y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española— alertó sobre “el lenguaje de las máquinas, el idioma de la inteligencia artificial”. Cuando el Rey Felipe, con su metro 97, subió las escaleras para dar su discurso, todos hicieron un silencio mayor. Fue escueto y práctico. “El porvenir del español es un compromiso de todos, de las instituciones públicas, de las instituciones privadas y también de la sociedad civil”, dijo.

Tocó el turno de Mauricio Macri. “La lengua ha hecho mucho más que ayudar a comunicarnos con facilidad”, comenzó diciendo sin leer papel alguno, para luego sentenciar que “la lengua es nuestra casa” y que “nuestra diversidad se cuenta en palabras”. Luego, aprovechando la ocasión, el mandatario argentino hizo dos comentarios con los que buscó destacar su propia gestión. Por un lado, comparó este Congreso con “el apoyo que nos han dado todos con el G20”; y por otro, se refirió a los mejoras en los datos de las pruebas Aprender “gracias al gran esfuerzo y el trabajo que llevamos adelante con los chicos”.

(Foto: Cortesía Presidencia)
(Foto: Cortesía Presidencia)

El turno de los escritores. El argentino Santiago Kovadloff, envuelto en un saco verde, empezó diciendo que “no somos herederos de España” porque “España no está muerta ni morirá jamás”. Además, destacó la importancia de la “fe literaria” y la “ardiente necesidad del decir” de quienes trabajan con el lenguaje. Siguió la autora española —que también escribe en catalán— Carme Riera. “Las lenguas son cristales a través de los cuales contemplamos el mundo”, dijo y agregó: “Hasta hace muy poco, las mujeres no hablaban, sino que eran habladas. Pero si la lengua es la piel del alma, el alma no es femenina ni masculina, o sí: es masculina y femenina a la vez“.

Teatro San Martín, el “Coliseo de Córdoba”(Mario Sar)

Mario Vargas Llosa, el último orador. Como se esperaba, comenzó polemizando. Se refirió a la carta que Andrés Manuel López Obrador, reciente presidente electo de México, le envió al Rey de España —allí presente, en el Teatro San Martín, escuchándolo— pidiéndole que se disculpara por los “crímenes y atropellos” cometidos durante la Conquista, hace quinientos años. “Tengo la impresión de que el mandatario mexicano se equivocó de destinatario, ya que esa carta debió mandársela a él mismo y responderse, o respondernos, a la pregunta de por qué México, que desde hace 200 años es independiente y soberano, tiene todavía tantos millones de indios marginados, pobres, ignorantes y explotados”, arremetió el escritor peruano, Premio Nobel 2010 y Premio Cervantes 1994. “Es una pregunta que se pueden hacer todos los Presidentes latinoamericanos, porque ninguno ha podido resolver la injusticia proverbial contra los indios”, agregó.

“Las controversias de la Conquista se acallan cuando se trata de la lengua”, siguió destacando el valor del español en la unión de pueblos tan disímiles y variados como son los hispanohablantes. Por último, reveló que el próximo Congreso de la Lengua tendrá como sede su ciudad natal: Arequipa. Más aplausos. Al cierre se llegó con un video homenaje a Víctor García de la Concha, el gran responsable de que la Asociación de Academias de la Lengua Española haya dejado de ser una institución vetusta para convertirse en una herramienta activa e integral. Además, se le entregó la medalla del Congreso Internacional de la Lengua Española, que no pudo recibir, ya que no viajó por problemas de salud. Envió un video que fue transmitido.

Vargas Llosa, uno de los oradores principales del VIII Congreso de la Lengua Española
Vargas Llosa, uno de los oradores principales del VIII Congreso de la Lengua Española

Concluido el acto, más aplausos, muchos. De a poco, el majestuoso Coliseo de Córdoba se fue despoblando hasta que su enorme sala quedó vacía. Afuera, policías y vallas, algún que otro vecino que logró colarse, y la prensa. Fotos y saludos bajo un cielo nublado. El Congreso de la Lengua ya empezó. Ahora sí, el Congreso de la Lengua ya está en marcha.

Fuente: infobae.com